CA2M Centro de Arte Dos de Mayo

Los torreznos, El cielo, 2013. Foto María Eguizabal

los torreznos. Cuatrocientos setenta y tres millones trescientos cincuenta y tres mil ochocientos noventa segundos
6 FEB — 18 MAY 2014
inauguración: 5 feb. 20:00 h.

COMISARIO FERRAN BARENBLIT

Entre el 6 y el 9 de marzo se pudieron ver vídeos y materiales retrospectivos de su obra, en una muestra que llevó por título "La visita guiada". El día 6 de marzo tuvo lugar una performance inaugural.

Performances puntuales realizadas
Las Posiciones, 2012: Performance  5 feb. 20:00 h.
El Desplazamiento, 2014 Intervención en autobús: 21 feb
La visita guiada, 2014: Peformance Jue 6 mar 19:30 h
La Cultura, 2007:Performance 9 abr. 18:30 h.
La Economía, 2014: Peformance 18 may
De Perejil a Diwaniya, 2003: Performance

Cuatrocientos setenta y tres millones trescientos cincuenta y tres mil ochocientos noventa segundos, fue el título de la exposición y el tiempo que Los Torreznos llevaban trabajando juntos. De alguna manera, nos presentó a Los Torreznos como si a lo largo de esos quince años hubieran realizado una única pieza, la de contar desde 1 hasta 473.353.890. Como si hubieran empezado a contar en el mes de febrero del año 1999 y hubieran seguido sin parar, día y noche, en una performance de quince años.


Se trató de una de las exposiciones individuales que el CA2M lleva realizando en sus cinco años de existencia. Habitualmente son exposiciones que ocupan una planta del museo y muestran una serie de obras del mismo autor dispuestas en el espacio, textos o cualquier otro material necesario para complementar la experiencia del visitante. Además, cada exposición se acompaña de una publicación. En definitiva, todo aquello que responde a las expectativas de una exposición individual.


Sin embargo, Cuatrocientos setenta y tres millones trescientos cincuenta y tres mil ochocientos noventa segundos no usó ninguna de las salas del museo. Fue una exposición que, más que ocupar un espacio, se expandió a lo largo de un tiempo: las cerca de quince semanas que duró la muestra.


Una serie de obras de nueva producción fueron instaladas en el edificio y se mantuvieron todo el período que duró el proyecto. Varias fueron locuciones con la voz de Los Torreznos. El Teléfono constó de un aparato instalado en la recepción del edificio y a disposición del público, al que los artistas llamaban periódicamente con la intención de ponerse en contacto con los visitantes del museo. Igualmente, intervinieron los teléfonos del museo a través de la pieza Llamada en espera, donde una locución “amenizó” las cotidianas llamadas al museo. Otras piezas sonaron sin cesar: Los Recuerdos, en los aseos del edificio; Megafonía, en su vestíbulo, y El Reloj, que acompañaba al visitante con la hora exacta a lo largo de su trayecto en los ascensores.


Por otra parte, varias intervenciones se desarrollaron en días señalados, como Las Posiciones, que saludó el día de la inauguración a cada una de las personas que accedió al edificio; El Desplazamiento, que dialogaba con el contexto de la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid; La Economía, a modo de cierre de la exposición, y La Cultura, que reflexionó en torno a la construcción del individuo y que tuvo lugar durante el curso de Universidad Popular organizado por el museo.


A su vez, dentro de la exploración a través de intervenciones en espacios habitualmente inaccesibles al público, se desarrolló puntualmente la célebre performance De Perejil a Diwaniya. Precisamente durante el período de desmontaje y montaje de exposiciones en el museo, Los Torreznos invadieron el espacio en construcción, habitualmente cerrado al público, con un trabajo que, bajo el título La visita guiada, presentó una recopilación de sus piezas videográficas: ABC de la performance, Siete cuentos para la cárcel de Carabanchel, 35 minutos, De Perejil a Diwaniya, Election Night, Ejercicios para cruzar fronteras, Las Fronteras y Los Suicidas.


De alguna manera, esta exposición tomó de los propios artistas su principal estrategia: definir su campo de acción y establecer sus propias reglas sobre él. La principal fuente de inspiración para Los Torreznos es Los Torreznos —es algo similar a lo que hace gran parte de la performance, cuyo principal sentido es la propia performance, y, por qué no, el propio arte, que en buena medida hace lo mismo—. La sencillez es una de sus armas: digamos que son de una simpleza hiriente. Describir a Los Torreznos es una tarea muy fácil que se hace solo una vez: son dos tipos en una escena. Desprovistos de todo mecanismo superfluo orientan la atención de su audiencia sobre ellos mismos y lo que dicen. El punto de partida invariable son los dos cuerpos en escena. Dos presencias sin personalidad propia, vestidos casi siempre de traje negro en referencia a una de las uniformidades comúnmente aceptadas en la performance. No tienen nombre —aunque alguna vez lo pronuncian— y no tienen ninguno de los elementos que convierten a ese cuerpo en un personaje. No hay construcción de una personalidad, no hay expectativas acerca de su comportamiento. Sí que existe una «ilusión de ser humano» porque gozan del atributo más humano, el de la palabra. Por encima de todo, Los Torreznos son artistas que hablan y que explotan al máximo todas las posibilidades que tiene el acto de hablar, exprimiendo al máximo la fonación y la articulación.


Sus trabajos siguen siempre un guión. En eso, quizá, sean los más teatrales de los performers españoles. Dejan escaso espacio para la improvisación y, cuando esta aparece, su inserción en la representación está meticulosamente prevista —como ocurre en Las Posiciones con la incorporación del nombre de los asistentes a la propia pieza—. En la traza de la tradición de la performance más clásica, la repetición es insistente. Las mismas palabras, coreadas una y otra vez, ponen el acento en cómo se dicen más que en qué dicen. En algunas ocasiones, hablan al unísono —el espectador oye dos voces declamando exactamente el mismo texto—. En otras, la mayoría, sus frases se suceden, pero no dialogan. O sea, en su conversación —si es que se puede usar esa palabra—, Los Torreznos viajan de A a B por el camino más largo posible.


Su trabajo es intenso. Como ellos mismos dicen, Los Torreznos son artistas que sudan y, además, están orgullosos de su transpiración. El comportamiento, el tono, es temperamental y distante al mismo tiempo. Fogoso por ese sudor, pero frío porque las emociones son ajenas: no son cuerpos que sienten, son cuerpos que se mueven y hablan. Hablan y dicen cosas que, por el solo hecho de ser mencionadas, se vuelven ciertas o, como mínimo, posibles. Conforme avanza cada uno de sus trabajos, los sentidos esbozados al principio van tomando forma y se transforman en realidad —al menos, dentro del espacio que define la propia obra—. Y, eventualmente, en eso se convierte la propia obra: un sistema de sentidos que van creciendo y se van cruzando conforme el espectador avanza con ellos en el tiempo que dura la acción.


La complicidad con los espectadores es fundamental. Una complicidad que se encuentra en un cruce de caminos entre lo intelectual y lo emocional, a lo que se suma el complot de compartir un amplio código de referencias con su audiencia. Así, Los Torreznos actúan en cada uno de sus trabajos en un terreno reducido, el del contacto directo. La aspiración es tener un impacto en un círculo mínimo, actuar en lo micro, en lo cercano, en lo controlable. La renuncia voluntaria a llegar a una gran audiencia, a ser (re)conocidos más allá de su campo estricto de operación, forma parte de la estrategia torrezna de dominar el mundo. Comienza por romper la lógica interna de uno de sus trabajos y provocar la risa contagiosa en las docenas de personas presentes en la sala; acaba por derrotar ejércitos: tan solo son necesarios, como en el efecto mariposa, los factores de multiplicación adecuados. Ellos se autodefinen como «una herramienta de comunicación sobre lo social, lo político y las costumbres más arraigadas».


Uno de sus mayores logros es el de llevar la performance al territorio de «lo español»; mejor dicho, del imaginario de lo español. Una forma de citar lo tradicional no exenta de cierta crítica a la inercia social y al pensamiento generalizado de que todo está bien porque «siempre se ha hecho así». Como señala Isidoro Valcárcel Medina en su texto en el catálogo de la muestra dan un nuevo sentido al costumbrismo, tejiendo una trama insólita entre lo racional y lo absurdo. Gran parte de la fuerza de su trabajo radica ahí, en la tensión que genera la contraposición de sentido y sinsentido, o, más aún, en poner en tela de juicio la noción de «sentido común» como elemento que guía las decisiones individuales y colectivas.


El trabajo de Los Torreznos se sitúa ahí, entre lo dicho y lo no dicho, en lo insinuado, lo susurrado intelectualmente, lo probable pero no seguro. No es humor. Para ellos, lo gracioso no tiene el más mínimo interés si no pone en duda el pensamiento dominante, si no ejerce cierta violencia sobre las formas en las que vemos las cosas o en las que estamos forzados a verlas bajo el paradigma que nos acoge.


Una de las paradojas del arte desde las vanguardias es, que pareciera como si el objetivo del arte a lo largo del siglo XX hubiera sido crear la obra concebida como imposible de ser coleccionada y exhibida. Mientras tanto, la historia del trabajo curatorial y el de los museos parece precisamente lo contrario: coleccionar y exhibir la obra que ha sido concebida como imposible de ser coleccionada y exhibida. Una voluntad cartesiana y fordista. Dar con el objeto, o su substituto, en la forma que sea. Un documento gráfico. Una foto. Una grabación en vídeo... Cualquier cosa mientras sea coleccionable y exhibible, algo que pueda ser enmarcado o mostrado en una urna. Presentar una exposición individual como esta y la edición de su catálogo formó parte de esta búsqueda: intentar enmarcar o poner sobre una peana Cuatrocientos setenta y tres millones trescientos cincuenta y tres mil ochocientos noventa segundos de trabajo de Los Torreznos.


(Ferran Barenblit, comisario de la exposición)

 

PUBLICACIONES

El catálogo  se concibió como un “espacio artístico intervenido” a través de la palabra escrita y la ausencia de imágenes y fue el eje alrededor del cual giró la propuesta. Diseñado por Susi Bilbao, contiene textos de una treintena de autores, entre los que se encuentran Isidoro Valcárcel Medina, Alberto Ruiz de Samaniego, Kurt Johannessen y Los Torreznos.

 

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ACTIVIDADES PARALELAS

Visitas CA2M

 

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Nota de Prensa info PRENSA

 

 

 

 

Este proyecto contó con el apoyo del mecanismo financiero europeo EEA para proyectos de cooperación e intercambio cultural gestionado en España por la Real Embajada de Noruega en Madrid. A través del mecanismo financiero EEA, Noruega, Islandia y Liechtenstein contribuyen a la cohesión social y económica en Europa. Se trata de la contribución de estos países para reducir las disparidades económicas y sociales y fortalecer las relaciones bilaterales con 15 países del centro y sur de Europa.

 

 

 

 

 

 

Los torreznos, El cielo, 2013. Foto María Eguizabal

los torreznos. Cuatrocientos setenta y tres millones trescientos cincuenta y tres mil ochocientos noventa segundos
opening: 5 feb. 20:00 h.
6 feb — 18 MAY 2014

Curator FERRAN BARENBLIT

Specific performances

Las posiciones (The Positions),2012: Perfomance 5 feb. 20:00 h (Free admission)
El desplazamiento (The Displacement), 2014 Intervention in the bus: 21 feb (By invitation)
La visita guiada (The Guided Visit),2014: Performance 6 mar 19:30 h (with registration before)
La Cultura (Culture), 2007: Performance 9 apr.18:30 h.( with registration This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.)
La economía (The Economy),2014: Perfomance 18 may ((with registration before))
De Perejil a Diwaniya (From Perejil to Diwaniya), 2003: Performance (By invitation)


Four hundred seventy three million three hundred fifty three thousand eight hundred and ninety seconds
, title of this exhibition, is the amount of time that Los Torreznos have been working together. In a certain way it presents Los Torreznos as though over these fifteen years they had produced one single work, counting from 1 to 473,353,890. As if they had begun to count in February 1999 and had continued non-stop, day and night, until now, in a performance of fifteen years duration.

This is one of the solo exhibitions that CA2M has been organizing over the last five years. They usually occupy one floor of the museum building and display a series of works by the same artist arranged in the space, along with texts or any other material necessary to supplement the experience of the visitor. In addition, each exhibition has been accompanied by a catalogue. In short, everything that fulfils the expectations of a solo exhibition.

However, Four hundred seventy three million three hundred fifty three thousand eight hundred and ninety seconds does not use any of the museum’s exhibition rooms. It is an exhibition that, rather than occupy a space, expands over a period of time: the approximately fifteen weeks that the show lasts.

A series of recently produced works are installed in the building and will be displayed there the entire duration of the project. Some of them are sound pieces with the voice of Los Torreznos. El Teléfono (The Phone) consists of an apparatus installed in the lobby of the building and put at the public’s disposal, which the artists will call periodically with the intention of making contact with the visitors to the museum. In addition, they will intervene in the phone lines of the museum through the work called Llamada en espera (Call on Hold), where a recording «makes more pleasant» everyday calls to the museum. Other sound works will be played without pause: Los Recuerdos (The Memories), in the building’s toilets; Megafonía (Public Address System), in its lobby; and El Reloj (The Clock), which will provide visitors with the exact time during their trips in the lifts.

Furthermore, several interventions will be carried out on certain days, such as Las Posiciones (The Positions), which will greet each one of the persons that enters the building on the day of the opening; El Desplazamiento (The Displacement), which enters into a dialogue with the context of the Contemporary Art Fair in Madrid; La Economía (The Economy), to close the exhibition; and La Cultura (Culture), whic will take place during the Popular University course organised by the museum and that meditates on the construction of the individual.

At the same time, among the works exploring areas normally inaccessible to the public, the celebrated performance De Perejil a Diwaniya (From Perejil to Diwaniya) will be performed. During the phases of take down and set up of the exhibits in the museum, Los Torreznos will invade the space under construction, which is normally closed to the public, with a work that, under the title La visita guiada (The Guided Tour), presents a compilation of their video works: ABC de la performance (ABC of Performance), Siete cuentos para la cárcel de Carabanchel (Seven Tales for Carabanchel Prison), 35 minutos (35 Minutes), De Perejil a Diwaniya (From Perejil to Diwaniya), Election Night, Ejercicios para cruzar fronteras (Border Crossing Exercises), Las Fronteras (The Borders), and Los Suicidas (The Victims).

In a certain way, this exhibition adopts its main strategy from the artists themselves: define their field of action and establish their own rules in it. The main source of inspiration for Los Torreznos is Los Torreznos themselves – at a general level this is something similar to a large part of performance art, whose principle meaning is performance art itself, and, why not, of art as well, which largely does the same thing. Simplicity is one of their weapons: let us say that they are of a incisive simplicity. Describing Los Torreznos is a very easy task that is only done once: they are two men on a stage. Devoid of any superfluous mechanism, they direct the audience’s attention, instead of to the language, to themselves and to what they say.

The invariable starting point lies in the two bodies on stage. Two presences without an individual personality, almost always dressed in black suits, in reference to one of the uniformities commonly accepted in performance art. They don’t have names – although they sometimes pronounce one – and have none of the elements that transform that body into a character. There is no construction of a personality and there are no expectations about their behavior. There is an «illusion of being human» because they possess the most human of attributes: the word. Above all, Los Torreznos are artists who speak and who exploit to the maximum all of the possibilities within the speech act, making maximum use of phonation and articulation.

Their pieces always follow a script. In this they are perhaps the most theatrical of Spanish performance artists. They leave little space for improvisation and when it appears its insertion in the performance is meticulously planned – as is the case of Las Posiciones (The Positions) with the integration of the names of the members of the audience experiencing the piece. In the mode of the tradition of the most classic performance art, repetition is insistent. The same words, recited together again and again, shift the focus from what is said to how it is said. Sometimes they speak in unison – the spectator hears two voices declaiming exactly the same text. More often, the majority of times, they alternate phrases, but do not dialogue with one another. That is, in their conversation – if we can use that term – Los Torreznos travel from A to B by the longest possible path.

Their work is intense. As they like to say, Los Torreznos are artists who sweat and, moreover, are proud of their perspiration. Their behaviour, their tone, is temperamental and distant at the same time. Ardent because of that sweat, but cold because emotions are excluded: they are not bodies that feel, they are bodies that move and speak. Who speak and say things that, by the mere fact of being mentioned, become certain, or at least possible. As each one of their works advances, the meanings outlined at the beginning begin to take shape and are transformed into reality – at least, within the space defined by the very work. And, eventually, that is what the work itself is transformed into: a system of meanings that grow and intersect while the spectator moves forward with them in the time that the action lasts.

Complicity with the audience is essential. A complicity that is located at a crossroads between the intellectual and the emotional, to which is added a conspiracy to share a broad code of references with their audience. Thus, in each one of their works Los Torreznos act in a small field, that of direct contact. Their aspiration is to exert an impact on a small circle, to act in the microsphere, in what is proximate, in the controllable. The voluntary renunciation of reaching a large audience, of becoming known and famous beyond their narrow field of operation, form part of the Torrezno strategy to take over the world. It starts with breaking the internal logic of one of their works and causing contagious laughter among the dozens of people present in the room; it ends with defeating armies: only the appropriate multiplication factors are necessary, as in the butterfly effect. They define themselves as «a tool of communication on the social, the political, and the most deeplyrooted traditions».

One of their greatest accomplishments is to bring performance art to the territory of what is «Spanish», or more precisely, to the imagination of what is Spanish. A form of citing tradition does not exempt it from a certain critique of social inertia and the generalised attitude that all is well because «we’ve always done it that way». As Isidoro Valcárcel Medina points out in his text in the catalogue they give a new meaning to the term costumbrismo, weaving an unusual connection between the rational and the absurd. A large part of the power of their work lies here, in the tension generated by the opposition between sense and nonsense or, even more, by questioning the notion of «common sense» as an element that guides individual and collective decisions. The work of Los Torreznos is situated there, between what is said and not said, in what is hinted, in the intellectually whispered, in the probable but not sure. It is not humour. For them, the comical does not have the slightest interest if it does not query the dominant way of thinking, if it does not exert a certain violence on the ways in which we see things or in the way we are forced to see them under the paradigm that embraces us.

How to present Los Torreznos in a museum such as the CA2M? One of the paradoxes permeating avantgarde art is that it would seem as if the objective of art throughout the twentieth century was to create an art work conceived as impossible of being collected and displayed. In the meantime, the history of curatorial work and of museums seems to be precisely the opposite: collecting and exhibiting the work that has been conceived as impossible of being collected and displayed. A will that is Cartesian as well as Fordist. Find the object, or its substitute, in whatever form. A graphic document. A photo. A video recording... Anything, as long as it is collectible and exhibitable, something that can be framed or displayed in an urn. Presenting an individual exhibition like this, as well as the edition of this catalogue, belong to this search: to try to frame or to put on a pedestal Four hundred seventy three million three hundred fifty three thousand eight hundred and ninety seconds of work by Los Torreznos.

(Ferran Barenblit, exhibition curator)

PUBLICATION

The catalogue will assemble texts about their work, description of some of the performances and a great selection of historical pictures, with texts by the curator of the exhibition and others by major performative figures of Spanish and Europe.

 

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PARALLEL ACTIVIty

CA2M Tour

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