CA2M Centro de Arte Dos de Mayo

 
 

Blanca Gracia, Unmetroymedio


BLANCA GRACIA
#UNMETROYMEDIO



El trabajo de Blanca Gracia (Madrid, 1989) parte de la mitología para explorar mundos de pseudo ficción con los que ha desarrollado narraciones asimiladas a nuestra propia contemporaneidad. Su producción, parte del dibujo como técnica para avanzar en el lenguaje de la animación y recientemente en el de la performance. La acuarela llevada hasta sus últimas consecuencias le sirven para construir animaciones que, mediante el collage, generan una apariencia artesanal. En algunos trabajos la artista ha combinado la imagen real con la animada, haciendo gala de la influencia de la cultura popular, los mitos o el folklore, además un gran interés por la mezcla de referencias extraídas del teatro clásico y medieval. Y es que en su obra confluyen por un lado, problemáticas sociales, políticas y filosóficas actuales llevadas a un universo propio y por otro, narrativas utópicas, ya sea a través del lápiz o la puesta en escena. En uno de sus recientes trabajos, Rompu, rompu!, plantea una hibridación entre la representación teatral, la animación y el sonido con el fin de reflexionar sobre el poder del lenguaje y la voz como herramienta social. Otra de las características de Blanca Gracia es que casi siempre colabora con otros artistas ya sea en el diseño del vestuario de sus instalaciones escenográficas o bien en el sonido de sus producciones fílmicas.

“Este video es un ejercicio lúdico -explica la artista- a modo de estiramiento, con el que probar distintas técnicas de animación para imaginar un exterior utópico y placentero. Durante estos meses nosotros no hemos estado en el Mundo, pero la naturaleza ha seguido su curso, se han visto corzos saltar en playas y pumas bajar de cerros para pasear a sus anchas por ciudades desiertas. ‘Si un árbol cae en un bosque y nadie está cerca para oírlo, ¿hace algún sonido?’ Quizás no resuena al caer, pero sí se levanta y pasea estirando sus filamentos e inhalando aire con las miles de bocas que recubren sus hojas. En la morfología del mito, siempre existe una pausa en el viaje, un encerramiento antes de abandonar el mundo conocido y adentrarse en lo sobrenatural. Después de permanecer latentes en el vientre de la ballena ha llegado el momento de cruzar el umbral”.