CA2M Centro de Arte Dos de Mayo

 
 

Luis Úrculo Unmetroymedio


LUIS ÚRCULO
#UNMETROYMEDIO



Al semiólogo francés Roland Barthes le gustaba imaginar que cuando consumía comida japonesa -seleccionando cada vez de una pequeña bandeja diferente o tomando alternativamente diferentes ingredientes- sus palillos trazaban kenjis, los ideogramas caligráficos de la lengua nipona. El uso del lenguaje en Luis Úrculo (Madrid, 1978) tiene una naturaleza similar: la articulación de saberes sofisticados como la matemática, la cronología o la crimonología, a través de diagramas, líneas de tiempo o reconstrucciones forenses le sirven para recomponer las posibilidades de los objetos cercanos. En cierto modo, ejerce la antropología de la mesa de su estudio y los pequeños gestos de plegar un papel, moldear barro o escoger la calidad de una tela se convierten en diferentes modalidades de la práctica del dibujo, de un trazado entendido como acción.

La formación de Luis en el campo de la arquitectura le ha permitido vincularse al campo de la performance o, mejor, de las escénicas raras, colaborando con Juan Domínguez, Cuqui Jerez, Cristina Blanco o Mont de Dutor. En sus últimos trabajos estudia espacios singulares de grandes arquitectos, como A Casa de Vidro de Lina Bo Bardi en São Paulo, buscando lo que llama invisibles: investiga detalles aparentemente menores que hacen de las elecciones de diseño, ambientales y de objetos de esos lugares de culto elementos generadores de potencialidades estéticas y nuevas narrativas. En sus diferentes facetas profesionales, resulta interesante notar cómo en su web aporta el mismo nivel de cuidado e importancia a sus proyectos aparentemente más personales como a otros con destino comercial.

La pandemia ha encontrado a Luis en Oaxaca y el vídeo que nos envía, SWOTR, ha de entenderse como una conclusión de la irrealidad de la coincidencia de su aislamiento en un lugar paradisíaco. La voz robótica traduce macarrónicamente al castellano parte del estribillo de “Somewhere over the Rainbow”, el himno escapista por antonomasia que cantaba Judy Garland en la adaptación cinematográfica de El Mago de Oz. El vídeo de Luis, como ocurría con los gestos de los palillos japoneses de Barthes, transmuta el campo del clásico marica en microacciones transformadoras de la naturaleza que construyen una narración aditiva donde el contexto se convierte en un vehículo para una plena subjetividad. Quizá, como pensaba Oscar Wilde, es la naturaleza la que imita al arte.