CA2M Centro de Arte Dos de Mayo

Nacho Martin Silva, Unmetroymedio


NACHO MARTÍN SILVA
#UNMETROYMEDIO



Nacho Martín Silva (Madrid, 1977) es pintor y su trabajo es una profunda investigación sobre la naturaleza fragmentaria de la pintura. Muchas de sus obras parten de un registro documental, de una relación con el material iconográfico de la historia: este no se convierte en origen sino en un impulso genealógico que acontece como técnica pictórica. La condición elemental de la figuración –la ficción de que el trazo hace imagen– se alía a su resistencia a asumir el cuadro como totalidad –ya que sus cuadros son pequeñas pinturas juntas, de diferentes formatos, que dan lugar en su encaje a una complejidad abismada entre representación y gesto traductor que podemos llamar objeto pictórico. Sus procesos de producción incluyen numerosas operaciones lingüísticas: tienta pensar que su forma de entender la figuración es en realidad un ejercicio plástico de retórica, donde figuras como la metonimia, la sinécdoque, la metáfora o el calambur operan sobre las imágenes como en la escritura lo hacen sobre las palabras.

Los meses de encierro han encontrado a Nacho aislado en el campo, donde ha podido experimentar con ese tiempo nuevo, más lento y pausado, que trae el nuevo orden. Su vídeo, como el de otros artistas de #Unmetroymedio, es un acto de generosidad, porque no es su método habitual de trabajo, pero nos ha regalado una declaración de principios. En él, un plano fijo de margaritas es intervenido con papeles que reproducen fragmentos de obras del canon de la Historia del Arte. El viento los sujeta entre la vegetación, poco a poco componiendo un todo que niega el paisaje y que convierte a las flores en pintura… que hace que el fondo y la figura del mirar no puedan ser más que cuadro. En su trabajo, como en La decadencia de la mentira de Oscar Wilde, el paisaje también imita al arte. El vídeo nos permite romper una lanza en contra de la digitalización del mundo en que estamos inmersas: el arte pertenece a un territorio analógico, a un espacio compartido con el cuerpo del espectador, donde nuestros objetos superponen su segunda naturaleza a lo que quiera que sea la naturaleza del mundo.