CA2M+

CORRECCIONES TIPOLÓGICAS PARA UN MUSEO
Pedro Pitarch

Fotografías: Imagen Subliminal (Rocío R. Rivas + Miguel de Guzmán).

Proyecto de Arquitectura para el Museo CA2M. Pedro Pitarch.

El Museo como Medio

Un museo no permanece igual que el edificio que lo contiene.

El Museo CA2M nació de una determinada concepción de lo que debía ser un museo de arte contemporáneo y de una determinada relación entre sus espacios, sus obras y sus visitantes. Pero las instituciones culturales, a diferencia de sus edificios, no terminan nunca de construirse. Cambian sus programas, cambian sus públicos, cambian sus formas de producción y, con ellos, cambian también las condiciones que la arquitectura debe ser capaz de soportar.

Desde su origen, el edificio del Museo ha sido objeto de sucesivas operaciones de ajuste, transformación y apropiación. La intervención desarrollada por la Oficina de Innovación Política, liderada por Andrés Jaque, supuso una primera actualización significativa del proyecto original, introduciendo nuevas relaciones entre los espacios del museo y las formas contemporáneas de producción cultural. Posteriormente, intervenciones de prácticas como Studio Animal o BURR continuaron trabajando sobre el edificio desde posiciones específicas ampliada sin necesidad de sustituirla.

Años después, el Museo CA2M necesita volver a adaptarse. Porque un museo no es solamente un conjunto de salas, circulaciones, almacenes, oficinas y espacios públicos. Es también una organización, una comunidad de trabajadores, una estructura de producción, un sistema de relaciones y, sobre todo, una determinada manera de hacer cultura. La arquitectura del museo es el medio por el que se materializan todas ellas. No se limita a alojar un proyecto institucional: lo construye.

Actualizar el museo no consiste simplemente en añadir una sala, desplazar un tabique o resolver una carencia funcional. Frente a la lógica tan común de la intervención puntual, el proyecto propone trabajar en definir un “medio arquitectónico", que trasciende de lo meramente espacial: entender el museo como una estructura tipológica susceptible de ser revisada para hacer posible otra institución.

El proyecto se plantea así como una Corrección Tipológica.

No se diseña un museo nuevo, sino que se pregunta qué puede llegar a ser un museo existente. El edificio no se borra ni se sustituye: se utiliza como mina cultural, material y espacial, en definitiva como materia de proyecto, interviniendo sobre las relaciones entre espacios, programas, trabajadores, visitantes y formas de producción cultural.

La arquitectura deja de ser únicamente aquello que organiza el espacio para convertirse en una herramienta de transformación institucional. En un medio para su reinvención.

El proyecto se desarrolla junto a la dirección del museo (Tania Pardo y Ana Ballesteros), con el equipo y los trabajadores de la institución, incorporando también la experiencia de sus usuarios. El Museo deja de entenderse como un objeto terminado y pasa a funcionar como una infraestructura colectiva, abierta a la negociación, la apropiación y la transformación.

La pregunta ya no es cómo adaptar el museo a una institución que existe, sino cómo puede la arquitectura operar como herramienta de construcción de la institución que el museo quiere llegar a ser.

CA2M+ no propone una reforma del museo. Propone corregir su tipología para hacer visible una nueva forma de institución. Una tipología en constante construcción. Su forma no es espacial, sino institucional.

Consulta el proyecto completo

Correcciones tipológicas
 

1. Fachada y Zaguán

El Zaguán es, hoy, uno de los espacios con mayor potencial y menor definición del museo. Un espacio intermedio que existe físicamente pero que apenas existe programáticamente: se utiliza de manera puntual, acoge acontecimientos ocasionales, pero carece de una infraestructura que permita convertir esa condición excepcional en una condición cotidiana. Al exterior, la fachada opaca de su lado izquierdo refuerza esta situación. El museo aparece allí como un volumen cerrado, generando frente a la calle un espacio tapado, difícilmente accesible y prácticamente invisible para quien pasa. Detrás de esa fachada existe, en consecuencia, una zona muerta: un espacio sin una infraestructura precisa y con una cualidad programática deliberadamente desdibujada.

La corrección consiste precisamente en hacer productiva esa indeterminación. La eliminación de la parte opaca de la fachada permite introducir una nueva relación visual y física con la calle. El zaguán deja de ser el vestíbulo residual del museo para convertirse en su primera habitación pública: un espacio capaz de recibir eventos, pero también de no tener ninguno. Una grada prolonga el interior hacia el exterior y transforma el acceso en un lugar donde sentarse, encontrarse, trabajar, esperar o simplemente estar. Su condición infraestructural, con instalación eléctrica e iluminación específica, permite que el espacio soporte desde una presentación pública hasta las actividades más domésticas, incluyendo el trabajo cotidiano o el teletrabajo.

La propia piel de fachada, de un espesor habitable permitirá progresivamente a la insitución ubicar obras, funciones y programas dentro de ella. Finalmente, la acción de “habitar el arco” introducirá una pieza informativa en el propio espesor del acceso: un elemento que ocupa un lugar hasta ahora entendido como transición y lo convierte en contenido.

La operación no añade simplemente un programa al zaguán. Convierte un espacio de paso en una infraestructura de permanencia, y al hacerlo desplaza el límite del museo: la institución empieza antes de entrar. Un lugar que esta a medio camino entre plaza urbana y espacio expositivo, entre calle y hall del museo. COn la comodidad de un museo pero la crudeza del espacio urbano, refugio climático en invierno y verano para los vecinos, lugar de celebración del museo, espacio para la creación y la dispersión.

2. Recepción e Información

La recepción es uno de los lugares donde el museo se encuentra con su público y, paradójicamente, uno de los que más fácilmente puede quedar reducido a una función puramente operativa. El problema no es únicamente dónde colocar un mostrador, sino cómo organizar simultáneamente la visibilidad del visitante, la del recepcionista, los objetos técnicos, el almacenamiento, el ropero, la información y la producción editorial del propio Museo CA2M. Una acumulación de funciones que normalmente se resuelve mediante una acumulación de muebles. Aquí se propone lo contrario: concentrarlas para producir un único artefacto.

La nueva recepción se construye mediante dos piezas complementarias: una de mobiliario y otra de infraestructura. El mobiliario es un objeto inteligente, un volumen tallado y deliberadamente compacto que, bajo una piel de aluminio, contiene funciones que normalmente aparecen dispersas. Es mostrador, control de seguridad, punto de información, pequeña tienda de publicaciones, lugar de cuidado del visitante y espacio de domesticidad para quienes trabajan allí. El objeto no representa estas funciones: las contiene. Su forma es el resultado de hacerlas coexistir.

La segunda pieza opera a una escala diferente. Una mutación de la pared y el techo del hall completa su geometría rota y reorganiza el espacio en tres ámbitos: zaguán, distribuidor y zona de cafetería. Frente a la opacidad del mobiliario, esta infraestructura adopta una materialidad transparente: un esqueleto metálico revestido con una piel de deployé lacado que incorpora iluminación, almacenamiento y otros sistemas necesarios para el funcionamiento cotidiano.

Pero la pieza no permanece estática. Las necesidades que contiene obligan a que su forma pueda cambiar: partes que pivotan, se abren, se despliegan y revelan aquello que normalmente permanece oculto. Una estantería puede ser una puerta. Un nicho puede convertirse en asiento. Una mesa puede esconder un armario.

La recepción deja así de ser un punto fijo de control para convertirse en una infraestructura mutable de bienvenida, información, trabajo y cuidado. Más que una nueva imagen para el hall, el proyecto propone una nueva identidad espacial y programática.

Fotografías: Imagen Subliminal (Rocío R. Rivas + Miguel de Guzmán).
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