Colección XVI: Escala

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Exposición Colección XVI: Escala CA2M. Foto: Manuel Blanco

Exposición Colección XVI: Escala en el CA2M. Fotografía: Manuel Blanco

Desde el nacimiento de los museos en el siglo XVIII ha existido una tradición de exposición que consiste en la muestra de esculturas en sus patios interiores, permitiendo que diferentes fragmentos de la historia del arte convivan en un mismo espacio insertos en una escenografía diseñada para una mirada comparada.

El pasado diciembre el CA2M estrenó un nuevo espacio de gran escala que cuenta con luz natural y que hace posible, por vez primera, la exposición de obras de gran formato de su Colección. Para continuar la investigación que nuestra institución realiza sobre las formas de mostrar y los lenguajes del museo hemos creado una sala de escultura que sigue la tradición museística, pero con obras contemporáneas de dos momentos clave de las últimas décadas: la tradición del minimalismo, y el arte conceptual internacional en los años 70 y sus desarrollos a partir de la nueva escultura británica en la llamada Nueva Escultura Española de los años 80.

Tanto el recorrido de la exposición entre las obras en la primera planta como la vista de pájaro desde la pasarela de la planta superior dan lugar a una experiencia fenomenológica donde el desplazamiento del espectador y la conciencia de su cuerpo permiten hacer legibles los dos términos críticos fundamentales para comprender la escultura de los años 70 y 80: la absorción y la teatralidad.

Exposición Colección XVI: Escala en el CA2M. Fotografía: Manuel Blanco

Tal como hace Carl André, las esculturas de Donald Judd juegan con la repetición, la estética industrial y los materiales inéditos en el arte. Más que referirse a la realidad, busca generar nuevas experiencias y cuestionar al arte por su propia esencia.

En sus largas y épicas caminatas por tierras remotas, Richard Long va recolectando piedras
que son el punto de partida de su trabajo. En esta pieza combina 248 trozos de pizarra de Cornualles
que coloca sin manipular. Las precisas instrucciones de montaje crean una línea recta,
un orden, a partir de los fragmentos irregulares.

El arte povera de Mario Merz propugnaba una vuelta a la sencillez, lo natural, lo cotidiano, al mismo
tiempo que reforzaba nociones más espirituales de dinamismo y energía. El iglú, construcción
sencilla que representa la noción más básica de refugio, se convirtió en centro de su
trabajo. En paralelo, la progresión propuesta en el siglo XIII por Leonardo Pisano Fibonacci , que
se obtiene mediante la suma de un número y el que le precede (1,2,3,5,8), esconde la explicación
de muchas formas de la naturaleza.

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