BUENAS PRÁCTICAS EN TIEMPOS DE COVID

Un reconocimiento a la labor del CA2M en la pandemia
Entre. Studio Animal.

Fotografía: Sue Ponce.

El Museo Centro de Arte Dos de Mayo recibe una mención especial en la primera edición del Premio a las Buenas Prácticas en Museos en. tiempos de crisis que ha concedido el CIMAM (Comité Internacional para Museos y Colecciones de Arte Moderno) del ICOM. Un reconocimiento a la labor del CA2M en respuesta a las consecuencias de la pandemia global.

En este momento en el que las instituciones siguen ajustándose a las circunstancias y provisionalidades de la situación sanitaria actual, el CIMAM ha querido destacar la propuesta, que en el ámbito físico, el Museo Centro de Arte Dos de Mayo ha realizado para adaptarse a los nuevos usos de los espacios con el proyecto: 

BAJA INSTITUCIONALIDAD PARA ADAPTARNOS A LA CONVIVENCIA EN TIEMPOS DE COVID 

“En tiempos de emergencia climática, decidimos aprender de una pandemia global a través de la decisión de situar (ubicar) en lo local las prácticas institucionales de un museo de arte contemporáneo. Posicionamos los cuerpos de humanos, plantas y animales en el centro de nuestras políticas, atendiendo más que a ideas o comunidades a diferentes coreografías coexistentes de manera innovadora. Este proyecto muestra también la importancia de prestar atención a lo menor en lugar de a las formas espectaculares”.

Por eso, frente al lenguaje administrativo al que parece obligar la situación actual, el CA2M responde a la provisionalidad de la emergencia manteniendo una imagen hospitalaria y abierta, respondiendo a la pregunta ¿cómo podemos generar un espacio, amable, cuidadoso, navegable y lúdico, a la vez que reflexivo?

Una nueva señalética para el museo ejecutada en dos fases pretende comunicar las nuevas normas de distancia social de forma clara y directa, a través de un sistema que va más allá de simples indicaciones espaciales, invadiendo todos los espacios de circulación del museo.

La primera diseñada por Murray Branding Design, se ha desarrollado un lenguaje visual y verbal que ayuda a incorporar al espacio las nuevas formas de movernos y relacionarnos, haciendo del cumplir las normas sanitarias una coreografía participativa.

La segunda fase de experimentación con el diseño espacial del museo supone un paso más en la “desmilitarización” de los tránsitos y de las relaciones a partir de otros protocolos para los nuevos rituales del disfrute de lo común. Entre de Studio Animal ha sido concebido como una expansión vertical y volumétrica, ligera y reversible, que invita a la naturalización de los afectos en pandemia. Estos “tentetiesos” son actores performativos por su propia contradictoria complejidad: por un lado, hacen gala de una nitidez geométrica y de una calidez blanda al mismo tiempo; por otro, exhiben una inestabilidad que resulta cuestionada por su esbeltez, en una gramática espacial que acentúa su condición fondeada. Entre consigue formalizar esa cohabitación de una forma desenfadada mediante una serie de estructuras de base esférica que balizan los espacios de tránsito del museo.

En la terraza del Museo se plantea un cruce de aproximaciones entre la arquitectura y el programa del Museo desde un punto de vista ecológico, vivencial y formal. Al cuidado de las pequeñas sombras, es una pieza concebida por la artista Elena Alonso (Madrid, 1981) como una escultura que pueda ser habitada por murciélagos, una especie de casa-refugio para estos mamíferos que actualmente se encuentran en situación de vulnerabilidad. Una construcción organizada como una arquitectura de agujeros, un conglomerado de pequeñas aberturas y multitud de estrechas cámaras donde este nuevo usuario del Museo pueda alojarse. En un momento en que la fobia a los quirópteros ha aumentado debido a la supuesta relación entre los mamíferos voladores y la covid-19, es todavía más importante señalar su papel en los biomas urbanos. Esta intervención considera al Museo como parte del sistema cultural pero también como estructura activa del ecosistema de la ciudad, recreándose en lo urbano y acercándose al paisaje que le rodea, pensando lo natural desde el interior de la ciudad.

En un marco institucional donde lo humano y lo no-humano están ya obligados a coexistir y funcionar en un mismo nivel, estos proyectos convocan a diversos actores como agentes performativos del propio museo de igual a igual.

 

 

 

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