Los proyectos de Alexander Apóstol constituyen un análisis crítico de los procesos estéticos de construcción política en su Venezuela natal. Como otros artistas de su generación, que comienzan a exponer regularmente a comienzos de los años 90, hace de las herramientas artísticas de la fotografía y del vídeo elementos fundamentales de crítica de la representación, donde la cultura visual producida por el poder y por los medios de masas –con sus estereotipos, clichés, ocultaciones y propagandas– se convierte en el material fundamental para el trabajo del arte contemporáneo.